22.5.07



Yo sabía que las fotos empalidecían
cuando han estado mucho tiempo al... ¿se llamaba “sol”?
Lo que yo no sabía
es que la existencia empalidece, día tras día,
para aquel al que le han dado una prórroga como a mí.
Pronto habrá pasado un año.
En todo caso el cielo y los árboles se han blanqueado.
Tu rostro es transparente,
tus palabras se han hecho escasas
y tu mano, la media mano
que no podía separarse de la mía
es tan blanca que apenas la veo.
¿Es porque me sigues
y entras en lo que no se ve?
¿O es porque lentamente
voy perdiéndote de vista?


Kjell Espmark, Voces sin tumba
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Imagen: "Las joyas indiscretas", René Magritte

1 comentario:

maría nefeli dijo...

Un poema hermosamente lúcido, exacto, que nombra...
un beso