21.3.10


ELEGÍA Y RECUERDO DE LA CANCIÓN FRANCESA



C' est une chanson

qui nous ressemble.

Kosma y Prévert: Les feuilles mortes


Os acordáis: Europa estaba en ruinas.

Todo un mundo de imágenes me queda de aquel tiempo

descoloridas, hiriéndome los ojos

con los escombros de los bombardeos.

En España la gente se apretaba en los cines

y no existía la calefacción.


Era la paz -después de tanta sangre--

que llegaba harapienta, como la conocimos

durante cinco años.

Y todo un continente empobrecido,

carcomido de historia y de mercado negro,

de repente nos fue más familiar.


¡Estampas de la Europa de post-guerra

que parecen mojadas en lluvia silenciosa,

ciudades grises adonde llega un tren

sucio de refugiados: cuántas cosas

de nuestra historia próxima trajisteis, despertando

la esperanza en España, y el temor!


Hasta el aire de entonces parecía

que estuviera suspenso, como si preguntara,

y en las viejas tabernas de barrio

los vencidos hablaban en voz baja...

Nosotros, los más jóvenes, como siempre esperábamos

algo definitivo y general.


Y fue en aquel momento, justamente

en aquellos momentos de miedo y esperanzas

-tan irreales, ay- que apareciste,

oh rosa de lo sórdido, manchada

creación de los hombres, arisca, vil y bella

canción francesa de mi juventud!


Eras lo no esperado que se impone

a la imaginación, porque es así la vida,

tú que cantabas la heroicidad canalla,

el estallido de las rebeldías

igual que llamaradas, y el miedo a dormir solo,

la intensidad que aflige al corazón.


Cuánto enseguida te quisimos todos!

En tu mundo de noches, con el chico y la chica

entrelazados, de pie en un quicio oscuro,

en la sordina de tus melodías,

un eco de nosotros resonaba exaltándonos

con la nostalgia de la rebelión.


Y todavía, en la alta noche, solo,

con el vaso en la mano, cuando pienso en mi vida,

otra vez más sans faire du bruit tus músicas

suenan en la memoria, como una despedida:

parece que fue ayer y algo ha cambiado.

Hoy no esperamos la revolución.


Desvencijada Europa de post-guerra

con la luna asomando tras las ventanas rotas,

Europa anterior al milagro alemán,

imagen de mi vida, melancólica!

Nosotros los de entonces, ya no somos los mismos,

aunque a veces nos guste una canción.



Jaime Gil de Biedma


Imagen: Boulevard de Monmartre, Pissarro

suena La Boheme, de Aznavour:

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Es obligado anunciar que el autor de este blog ha resultado ganador del XIII premio de poesía Surcos por su poemario Llaves olvidadas editado por la editorial Renacimiento. Feliz viaje a Sevilla, compañero.

viernes dijo...

gracias, gracias, el domingo o el lunes toca post autopublicitario, :)

Graça Pires dijo...

Quando a guerra atormenta o espírito, muitas vezes são as palavras e as canções que nos pacificam. Pessoalmente gosto das canções francesas.
Adorei o poema de Jaime Gil de Biedma.
Um beijo, Amigo.