21.6.09

viaje


ODA A LA INCOMPRENSIÓN




De todas estas palabras, no quedará, bien lo sé,
un eco para después de la muerte
que las dijo vagamente por mi boca.
Todo cuanto soñé, cuanto pensé, sufrí,
o ni soñé o ni pensé
o apenas sufrí de no haber sufrido tanto
como con terror había esperado –
ningún eco habrá de otras canciones
no dichas, guardadas en los corazones
ajenos, resonando escondidas al soplo del poeta.

No por mí. Por todo lo que, para resonar,
no encontró eco. Por todo lo que,
para resonar, quedó silencioso, inmóvil –
eso me duele como de la ausencia la música
no tocada, no escuchada, el ritmo suspenso,
eminente, destinado, eso me duele
dolorosamente, amargamente, en la distancia
del saber tan claro, de la visión tan lúcida,
que tan lejos aparta el acompasado ardor
de las vibraciones de sangre por los cuerpos cercanos.

Tan lejos, mi amor, te quise de mi imperfección,
de mi crueldad, de esta miseria de ser a intervalos
la inmensa altura para que me arrebates
- mi palpitar de imagen a la orilla de la alegría,
mi reflejo en las aguas tranquilas de la libertad imaginada -,
tan lejos, que ya ni mis errores regresasen
como verdad envenenando el día a día ajeno.
Tan lejos, mi amor, tan lejos,
¿quién de tan lejos alguna vez regresa?

¿Y quién, oh mi imagen, fue contigo?

(De mí a ti, de ti a mí,
¿quién de tan lejos alguna vez regresa?



Jorge de Sena (Trad. Viernes)


Imagen: Ulises, de Draper


e Sete pedaços de vento, de Cristina Branco:


3 comentarios:

Graça Pires dijo...

É muito bela toda a obra poética de Jorge de Sena. Este poema "Ode à incompreensão" é um dos meus preferidos.
Um beijo.

maría nefeli dijo...

Ese último verso...
Um beijo

margaritas marchitas dijo...

Como si fuera un poema, estas líneas me han sacado de la cama.

Gracias por el recital.
Gracias por sonreír.
Gracias por tu sinceridad, tu transparencia.
Ser transparente implica ser libre incluso de uno mismo. O bien no impones ocultar ese ligero nerviosismo, o bien no eres capaz de controlarlo. Igual que ocurre con la sonrisa y con la emoción.
No te pones la máscara.
En todos los recitales a los que he ido, hasta hoy, el autor de los poemas leía reflexiones o vivencias íntimas como si no fueran parte de él.
La lectura de esta tarde ha sido todo lo contrario. Hasta los poemas ajenos parecían propios.

Para acabar, una pequeña crítica: quizá buscando la simplicidad hayáis pecado un poco de prosaicos.
Pero, en mi insignificante opinión, ha estado muy bien.
Un saludo.