25.3.08

entonces


Lo pasado, pasado, pero no
pasan nunca el asombro y la alegría
de entonces, cuando el tiempo
nos empezó a contar lo que seríamos.
Los cafés en la noche, con su luz
submarina, el andar de un lado a otro
inquietos, como en busca
de escenarios aún por estrenar;
y versos en lugar de las razones,
plazas de primavera,
todo un precipitado
amor que nada sabe
de los dones del mundo, salvo el fuego.


Carlos Pujol, Esta verdadera historia (Pre-textos)


Imagen: vuelvo a poner, creo, esta terraza nocturna de van gogh y esta canción que repite tantas cosas:

22.3.08

nombres de agua


SUS BREVES NOMBRES




Para ir al otro lado del muro
hay que cruzar sus pasadizos
y madrigueras,
sus recintos pequeños, desvencijados.
Se cruza,
como se cruza el tiempo
entre oscuros,
apretados papeles, entre lienzos
de voz. Para ir
al otro lado del muro
hay quien se ofrece a guiarnos.
Pero ahora
estamos solos
en ese hueco,
y las calles
se escabullen, o se confunden.
Nada en nosotros dejan sus breves nombres.
Sólo gotas que caen.


Coral Bracho, Cuarto de hotel (Pre-textos, 2008)

Imagen: "La escalera de agua", Alhambra, hace unos días.


y esta canción, que suena tantas veces:


18.3.08

paseo de los tristes


Quizá me confundí de calle y de aventura

pero ya me conocen sus farolas y el alba,

ya conocen mi sombra, mi canción, mi tristeza

y esta costumbre vieja de andar erguido y solo.



Javier Egea, Paseo de los tristes


Imagen: "atardecer en el Paseo de los Tristes", ayer.

10.3.08

simetrías


HOY




Hoy, qué distancia
qué diferente todo y qué lo mismo.

Cesar Simón



II.

Triste esta simetría en las aceras,
espirales de luto
que acaban siendo eco hilado en cada gota,
anuncio de las nubes
con relojes de arena
donde el tiempo
resulta el mismo que fue ayer,
extraño entre sus límites ahora.



Rafael Correcher


(el autor leerá sus poemas el jueves 13 a partir de las 20.30, en La Casona, C/ Greses 4, Valencia, presentará el acto josé ángel garcía)


La imagen es una lluvia vespertina de Hiroshige, y acompaña esta música, igual que reverbera una ciudad:


http://www.youtube.com/watch?v=BDUe4KOnGGw


8.3.08

la ingenuidad de los días


MI INGENUIDAD REFLEJADA EN EL IRIS DE SUS OJOS LECTORES



Descubre un montoncito de brasas
y algo le dice que allí reside
el problema de la luz
aunque apagada, siempre
latente.

Se recoge el pelo
para disimular su nerviosismo
y las niega reiteradamente
(tratando de ocultarlas bajo la punta del zapato).



Sandra Santana, Es el verbo tan frágil (Ed. Pre-textos, 2008)


Imagen: dibujo de Van Gogh

5.3.08

monocromos


(...)

En ausencia de futuro

rechinaron las ruedas de los carros o serían acaso metáforas deterioradas

aves de mal agüero que ostentan el poder.

El resto de los animales

vomitan sobre los prados las cañas de maíz con las que se criaron

en señal de duelo

sí porque en ausencia de futuro

sólo hay ausencia

y tal vez esto que digo:


En ausencia de ti
de tanto morder las hierbas para contener el espasmo
digo tu nombre hasta que la lengua se me seque
y quedo toda igual a ti antes y después del tiempo
haciendo la fotosíntesis del amor
en la vanguardia de la nada


(...)


Olga Novo,, Monocromos


Imagen: La escarcha, de Monet

1.3.08

parpadeos


Observar las ciudades puede causar un placer particular, por corriente que sea la vista. Tal como una obra arquitectónica, también la ciudad es una construcción en el espacio, pero se trata de una construcción en vasta escala, de una cosa que sólo se percibe en el curso de largos lapsos. El diseño urbano es, por lo tanto, un arte temporal, pero que sólo rara vez puede usar las secuencias controladas y limitadas de otras artes temporales, como la música, por ejemplo. En diferentes ocasiones y para distintas personas, las secuencias se invierten, se interrumpen, son abandonadas, atravesadas. A la ciudad se la ve con diferentes luces y en todo tipo de tiempo.

Kevin Lynch, La imagen de la ciudad


Imagen: bancos en Praga, agosto 2007


y estos acordes:


27.2.08

en los árboles


LA EXTRANJERA




La extranjera no sabe
que mi sangre es su casa, que
todo pájaro suyo
sólo ahí puede cantar y abrir
alas de su verano y se alza
como una sed de mundo
que no se puede apagar.
El pájaro encendido cuida
los huecos de la pérdida como
joyas que fueron sin remedio.
Canta allí, loco de luz, no renuncia
a sus monstruos.
La hora de los dioses
junta los pies y ese camino
en llamas.



Juan Gelman, Mundar (Ed. Visor, 2008)


Imagen:Imao Keinen "Pájaro sobre flores silvestres"


En los árboles:

22.2.08

nos olhos do regresso


Pero también febrero

es una lengua azul sobre el abrigo,

como cuando un adolescente escucha

la palabra Lisboa


Viernes


Imagem: Lisboa, vista desde o Bairro Alto, no verão de 2006


e Marlango:

15.2.08

más palabras esperadas


LAS CIUDADES




Las ciudades enseñan un modo de hablar solo.

Ocurre a cierta edad,
cuando el regreso pone en cada esquina
una melancolía con los ojos pintados,
y el tiempo se confunde con un precio
que los años acuerdan
para subir al cuarto de un hotel.

No he querido juzgar.
No sé. La vida es cara
y resultan baratas las falsificaciones.

Si regresé a París
para entender la juventud de hoy,
no tardé en encontrar
olor a lluvia de mis veinte años
en un día sin nubes.
Y caminaba solo,
hablando para mí detrás de mí,
como el hombre maduro que sonríe
al mirar lo que pasa por la calle.
La juventud ajena no se entiende
desde la propia juventud.

Si alguna vez en Buenos Aires quise
hablar de Europa
y de literatura,
sentirme sabio y profesor
como en el mes de octubre del 83,
no tardé en admitir
que me faltan doctores que citar con orgullo.
Y dejé la velada
igual que el ignorante fatigado
que habla solo camino de la puerta.
Fui pisando mis dudas
en la madera de los escalones.

Si no he vuelto a La Habana,
si me quedé contigo
en este malecón de los vientos cruzados,
fue porque nunca supe
discutir de política sin mirar a los ojos,.
Para seguir al lado de la gente,
mis palabras huyeron de los himnos,
escondidas y débiles en la murmuración
del hombre que habla solo.

Allí donde la música tiembla sobre la piel,
se oxidan las canciones.

Ocurre a cierta edad.
Las ciudades enseñan un modo de hablar solo.
Yo dejo en las palabras un barco de papel,
como cuando era niño
y miraba la historia detenida
morir de luz y de agua verde
sobre los ríos de Granada.


Luis García Montero, Vista Cansada (Ed. Visor, 2008)


Imagen: El enigma de la hora, Giorgio de Chirico



9.2.08

palabras esperadas


CAFÉ KAFKA



Con qué delicadeza de pájaro
se posa tu voz en estas mesas...
Eres la materia del viento,
el cuerpo regresado
del largo viaje de la espera.
Digo tu nombre,
nocturno y terrestre como el asombro,
hermoso y cruel
como el último canto de los muertos.

Tu voz, delicadeza de pájaro invisible
y un café vacío
en el abrazo azul de la tristeza.



Marta López Vilar, La palabra esperada (Ed. Hiperión 2007, XI Premio Arte Joven Comunidad de Madrid)


Imagen:"Mesas del Café Franz Kafka", en Praga, este último verano

6.2.08

carrer de cavallers


A MANO AMADA



A mano amada,

cuando la noche impone su costumbre de insomnio

y conviertecada minuto en el aniversario

de todos los sucesos de una vida;

allí,

en la esquina más negra del desamparo,

donde

el nunca y el ayer trazan su cruz de sombras,

los recuerdos me asaltan.


Unos empuñan tu mirada verde,

otros

apoyan en mi espalda

el alma blanca de un lejano sueño,

y con voz inaudible,

con implacables labios silenciosos,

¡el olvido o la vida!,

me reclaman.

Reconozco los rostros.

No hurto el cuerpo.

Cierro los ojos para ver

y sientoque me apuñalan fría,

justamente,

con ese hierro viejo:

la memoria.



Ángel González


(mientras paseaba esta tarde con mis alumnos por esta calle, camino del teatro, les contaba que hace dos años yo también pasaba por la misma calle con Ángel González, sentí nostalgia...)


http://www.youtube.com/watch?v=gEK_olFj9FM


2.2.08

otros puentes


Los viajes se inventaron para quien está triste.
AGUSTINA BESSA-LUÍS

Una única tarde podía llevarnos
más allá de los barcos, era fácil olvidar
que allí fuera había, apenas, una ciudad pequeña
con el invierno en los cristales.
RUI PIRES CABRAL


(las versiones del portugués son mías)

Imagen: Canal abandonado. Vriesland (Holanda) de Carlos de Haes


y una de mis canciones favoritas:


30.1.08

sueños


“POR QUÉ ME DESPERTÉ



SOLO entre los durmientes.” Surgido de las aceras de ciudades extranjeras – delgado haz de otoño - , ¿quién era? Deambulando de calle en calle en la grisalla, sonido de pasos en la acera, entre horas, pensé en dónde podría entrar. Por qué lo hice. Pensé en todo como un punto medio, dónde encontrar un filo, encontrar una altura. Pensé en esta niebla, por qué. En algún lugar nuestros bosques nos lloran, aquellos a quienes más habían querido, y el nadador plateado da brazadas silenciosas, cuán lejos de la orilla es difícil decirlo.



Anne Carson


Imagen: "Ciudad del sueño" de Paul Klee

26.1.08

Nada que decir


NADA QUE DECIR




Para naciones imprecisas como maleza,
para los nómadas que viven entre las rocas,
tribus de baja estatura y cara de enfado,
y para las familias unidas por adoquines
en pueblos con molinos de oscuras mañanas,
la vida es una muerte lenta.

Y también sus distintas maneras
de edificar, de bendecir,
de medir el amor y el dinero
son variantes de una muerte lenta.
El día que uno pasa cazando un cerdo
o celebrando una fiesta en el jardín,

horas que dan fe
o dan a luz, avanzan
hacia una muerte igualmente lenta.
Y decir eso para algunos
no significa nada; a otros les deja
sin nada que decir.

Philip Larkin


Imagen: "Melancolía de un bonito día" de Giorgio de Chirico


y Cristina Branco sonando:


20.1.08

trobada


Al fons de l'ull,

textures

de plenituds que cremen

(negatius caducats, pal.lidesa esclatant).


De tant petits com som, semblem eterns.



Rubén Luzón, Cames ajudeu-me (Ed. Denes)


Imagen: "El vuelo del fuego" de Eva grande

17.1.08

Nostalgia


Pienso en ti.
Siempre pienso en ti.
Las gentes me hablaron, pero no les hice caso.
En el cielo del atardecer vi un profundo azul chino del que la luna colgaba
como un farol redondo, amarillo,
y pensé en otra luna, la tuya,
esa que para ti tal vez fuera escudo reluciente de un héroe irónico
o delicado disco de oro de un lanzador sublime.
Estaba entonces sentada en un rincón del cuarto, sin la luz de la lámpara, cansada del día, oculta, por completo
entregada a la oscuridad,
las manos descansaban en el regazo, los ojos se me cerraban.
Pero en la cara interna de mis párpados aparecía pintada
tu imagen, pequeña, borrosa.
Bajo las estrellas caminé por jardines más sosegados,
ante siluetas de pinos, de casas chatas, mudas,
de empinados frontones,
bajo el manto mullido, sombrío, que sólo de cuando en cuando enganchaba
el chirrido de una rueda, desgarraba el grito del búho,
y sin decir una palabra hablaba de ti, amado, al perro silencioso, blanco,
de ojos de almendra al que guiaba.
(...)



Gertrud Kolmar, Mundos (Ed. El acantilado)


Imagen: "Mujer jóven con origami" de Hokusai

12.1.08

hasta siempre


EN TI ME QUEDO




De vuelta de una gloria inexistente,

después de haber avanzado un paso hacia ella,

retrocedo a velocidad indecible,

alegre casi como quien dobla la esquina de la calle

donde hay una reyerta,

llorando avergonzado como el adolescente hijo de viuda

sexagenaria y pobre

expulsado de la academia vespertina

en la que era becario.


Estoy aquí,

donde yo siempre estuve,

donde apenas hay sitio para mantenerse erguido.

La soledad es un farol certeramente apedreado:

sobre ella me apoyo.

La esperanza es el quicio de una puerta

de la casa que fue desarraigada

de sus cimientos por donde entro y salgo

cuando paso del nunca (me quisiste) al todavía (te odio),

del tampoco (me escuchas)

al también (yo me callo),

del todo (me hace daño) al nada (me lastima).


No importa, sin embargo.


Los aviones de propulsión a chorro salvan rápidamente

la distancia que separa Tokio de Copenhague,

pero con más rapidez todavía

me desplazo yo a un punto situado a diez centímetros

de mí mismo,

deprisa,

muy deprisa,

en un abrir y cerrar de ojos,

en sólo una diezmilésima de segundo,

lo cual supone una velocidad media de setenta

kilómetros a la hora,

que me permite,

si mis cálculos son correctos,

estar en este instante aquí,

después mucho más lejos,

mañana en un lugar sito a casi mil millas,

dentro de una semana en cualquier parte

de la esfera terrestre,

por alejada que os parezca ahora.


Consciente de esa circunstancia,

en muchas ocasiones emprendo largos viajes;

pero apenas me desplazo unos milímetros

hacia los destinos más remotos,

la nostalgia me muerde las entrañas,

y regreso a mi posición primera

alegre y triste a un tiempo

-como dije al principio:

alegre, porque sé que tú eres mi patria,

amor mío;

y triste,

porque toda patria, para los que la amamos,

-de acuerdo con mi personal experiencia de la patria-

tiene también bastante de presidio.


Así,

en ti me quedo,

paseo largamente tus brazos y tus piernas,

asciendo hasta tu boca, me asomo

al borde de tus ojos,

doy la vuelta a tu cuello,

desciendo por tu espalda,

cambio de ruta para recorrer tus caderas,

vuelvo a empezar de nuevo,

descanso en tu costado,

miro pasar las nubes sobre tus labios rojos,

digo adiós a los pájaros que cruzan por tu frente,

y si cierras los ojos cierro también los míos,

y me duermo a tu sombra como si siempre fuera

verano,

amor,

pensando vagamente

en el mundo inquietante

que se extiende -imposible- detrás de tu sonrisa.




Ángel González

8.1.08

pausa


PAUSA



Nada sucede entre estaciones,
pasajes
de ninguna ciudad.

Es demasiado pura tanta espera
de nada,
de sí misma.

Y todo cierra tarde.
Los centros comerciales, la muerte, los veranos,
este día cansado cierra tarde
pero aquello que nace llega tarde a la cita.

La vida está de paso.

Es un túnel la luz
y nos deja en las manos
una apariencia blanca.



José Luis Gómez Toré, Fragmentos de un cantar de gesta

Imagen: J.W.Turner: Norhan Castle, amanecer

y suena Mussorgsky

2.1.08

Habla suavemente


HABLA SUAVEMENTE




Habla suavemente, eres mayor que el
que fuiste durante tanto tiempo; eres mayor
que tú mismo (y sigues sin saber aún
qué son la ausencia, la poesía y el oro).

Un agua parda inundó la calle; una tormenta
fugaz sacudió la ciudad lisa y soñolienta. Cada
tormenta es una despedida, cientos de fotógrafos
parecen voltear encima nuestro, con el flash
inmortalizan los segundos de temor y pánico.

Sabes qué es el luto, una desesperanza tan súbita
que ahoga el ritmo del corazón y el futuro.
Lloraste entre extraños, en una tienda moderna
donde no paraba de circular el ágil dinero.

Viste Venecia y Siena, y en las telas, en la calle,
Madonnas tristes y jóvenes que querían ser
chicas normales y bailar en los carnavales.

Viste también pequeñas ciudades que no eran bellas,
viejas personas hartas del sufrimiento y del tiempo.
En iconos medievales brillaban los ojos de santos
morenos, ojos ardientes de animales salvajes.

Cogiste guijarros de la playa, la Galère,
y a veces sentías una gran ternura
(hacia ellos y el pino esbelto, hacia aquellos
que estaban contigo y hacia el mar
que siendo tan fuerte está muy solo),

tan grande como si todos fueran huérfanos
del mismo hogar, separados para siempre
y entregados a los breves instantes de visión
en las frías prisiones de la contemporaneidad.

Habla suavemente: ya no eres joven,
la revelación debe negociar con semanas de ayuno,
tienes que elegir y renunciar, tomarlo con tiempo

y hablar muchas horas con enviados de secos
países y labios agrietados, tienes que esperar,
escribir cartas, leer libros de quinientas páginas.
Habla con más calma. No renuncies a la poesía.


Adam Zagajewski, Deseo

Imagen: "Las habladoras" de Camille Claudel

y suena Wim Mertems, "struggle for pleasur", valga como deseo o presagio de estos nuevos días...

http://www.youtube.com/watch?v=r93Oayq09Lk